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El brillo de tus ojos se asemeja al resplandor del sol a medio día; es radiante.

Me gusta.

Tu sonrisa es capaz de fundir la escarcha de cualquier corazón helado.

Me gusta.

El resplandor de tu cabello dorado, empequeñeze a los rayos dorados del astro rey.

Me gusta.

Lástima que ninguno de ellos me preste atención; lástima que sea invisible para ti.


Ojalá algún día deje de ocultarme avergonzada cada vez que tu mirada intensa se clave en la mía; ojalá algún día reuna el valor suficiente para declararte mi amor eterno.




Y... si te lo confesara, ¿Qué me dirías?

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Un rayo luminoso de luz da vida, colándose a través de ningún sitio.
Sonrio, eufórica por el brillo que desprende su halo cálido y confortable.

Estoy viva...

Aquel calor, recorriendo mi piel; reconfortándome con dulzura...

Estoy viva...

Sonrío, dándome cuenta de que existe algo mejor después de la muerte; un cielo lleno de renovadora belleza, donde no hay dolor, donde no hay...

...Y enonces de doy cuenta de algo; donde haya placer, ponga yo el dolor.
Porque ambos, son las dos caras de la misma moneda.

Recuerdo a mi familia, a todos aquellos que me rodean, y siento su dolor, su incentidumbre, su desamparo.

—Te echo de menos— me susurra mi madre al viento, dejando una rosa fresca sobre el frío mármol de mi ataud.

Yo también

Quise decirle; pero no pude, porque estoy muerta.

Espero, que... algún día nos encontremos.
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Nota rápida; sin internet en casa ni locu, pido disculpas por tardar tanto en actualizar.

Porque no hay nada que supere a la fantasía

Porque no hay nada que supere a la fantasía

Érase una vez...

Érase una vez...

Eres el visitante número...