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Tú eres... ¿un ángel?
Ya sabes; una criatura celestial enviada del cielo; pura, inmaculada...
Sí, ¿verdad?

Me gusta el lustroso brillo de tus alas oscuras,
y la paliez perlacea de tu fina y gélida piel;
se siente bien al tacto.

Amo cuando por las noches me visitas por a la ventana de mi habitación,
y entonces me regalas el más dulce de los besos;
extasiando a mis sentidos con tu hielo.

Y ahora me dices que eres un monstruo;
un demonio;
uno de los hijos de satán.

No te creo,
ya que sino tus manos asesinas no las habría sentido tan dulces sobre mi piel,
y tampoco habría podido apreciar entonces la ternura de tu toque.

Tú eres, un ángel.

... ¿Acaso los monstruos no pueden amar?, ¿un ser maligno no tiene la capacidad
de entregarle su amor a un ser humano?

No, es un engendro, sólo le hará daño.

...Lo mires por donde lo mires, en el amor, sea monstruo, sea humano, da igual, siempre habrá dolor.

Pero habrá merecido la pena;
preferiría haber sufrido una eternidad
de condenas, a vivir una vida en la que
tú no hayas existido.

.

Somos títeres;
tú nos controlas;
juegas con nosotros,
y cuando terminas nos destrozas.

Eres frío;
no sientes nada;
te refugias en ti mismo,
no queriendo a nadie contigo.

Nada te importa;
no te importamos.
Quieres evitar el dolor,
alejándote de nuestro lado.

Nos haces daño,
porque deseas nuestra atención,
mas en tu mundo oscuro,
una parte tuya anhela nuestro calor.

Aprende a amar;
deja que te amen,
pues la soledad terminará consumiéndote,
y ya, no quedará nada.
.
.
.
Hoy estoy poeta. Se nota, ¿eh?

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Estoy cansada, tan... cansada.

Me encuentro tumbada en el sofá, observando aborrecida las grietas del suelo;
todo lo que me rodea siempre es igual, y aún así, lo tiento tan ajeno.

Es... como si no perteneciera a éste mundo y me encontrara encarcelada a él durante siglos.

Estoy tan cansada...

Cierro los ojos, acompasando mi respiración con la palpitación de mis latidos.

Yo... me siento extraña.

Suspiro.

Lanzo una sonrisa amarga a la nada, ¿por qué simplemente no puedo ser una más?
Que alguien me diga por qué no logro encajar en ningún lugar.

Me levanto y mi mirada se fija en la ventana de mi habitación, clavándose en el horizonte:
allí veo... ¿un hada?
.
.
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.
Está bien, no me matéis, ya sé que he tardado medio milenio en actualizar, pero es que sin Internet en casa la labor se me hace imposible u.u

Además, no sé si lo habréis notado, pero últimamente no ando muy inspirada.

Un beso.

Porque no hay nada que supere a la fantasía

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Érase una vez...

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