Escena subida de tono

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Sus ojos se mantuvieron fijos en mi cuerpo, midiendo cada mínimo movimiento de un modo que hizo que mi ritmo cardíaco se tornara errático. Mis mejillas se tiñeron de rojo por la vergüenza de verme expuesta de semejante manera ante ella.

Una parte mía no entendía por qué me sentía así, pues Kai era una chica y supuestamente yo no le tendría que interesar en absoluto.

—¿Qué te pasa, Kai? —la interrogué con mi mirada clavada en las poco interesantes grietas del suelo.

No me contestó, no obstante, noté como un juguetón dedo suyo subía y bajaba siguiendo el límite del sostén que ocultaba mis pechos.

Ella era una chica, y… me estaba tocando. Tragué saliva.

Un calor electrizante se formó en cada terminación nerviosa que tomaba contacto con Kai; era extraño, pero a la vez placentero.

Las manos de ella descendieron sobre mi ombligo hasta finalmente llegar al botón de mis vaqueros.

—¿Tienes frío? —inquirió bajándome la bragueta; el sonido de la cremallera rasgando el aire me supo a anticipación. Una fina capa de cálido sudor perló mi piel.

Me empujó con suavidad y a la vez decisión sobe la cama, para instantes después colocarse encima de mí.

—Si quieres, yo te puedo calentar —se lamió los labios, antes de vislumbrarme de arriba abajo minuciosamente. Avergonzada como estaba traté de cubrirme colocando mis manos sobre mi sujetador.

Ella tomó con delicadeza mi mano izquierda y se introdujo mis dedos dentro de su boca; lamiéndolos y succionándolos con lentitud. Mi otra mano llegó a parar sobre los botones de su camisa.

—Desabróchala —me ordenó en tono bajo.

Obedecí a penas siendo consciente de ello. Una vez cumplí mi cometido me percaté de algo; no tenía pechos. Quise abrir la boca para reclamarle; para preguntarle lo que ocurría, pero cuando Kai bajó mi mano izquierda húmeda por haber estado en su boca sobre su torso desnudo mi cerebro perdió todo tipo de conexión con mi cuerpo.

Con lentitud, mis diminutos dedos fueron marcando un sendero mojado por cada tramo de su piel que fue expuesto a mi toque.

—¿Qué te parece si empezamos con las clases intensivas de anatomía?

El aliento se me quedó atorado en la garganta. Inspiré profundamente intentando regular mi respiración.

La puerta de mi habitación se abrió.






1 Response to "Escena subida de tono"

Porque no hay nada que supere a la fantasía

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Érase una vez...

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