Mostrando entradas con la etiqueta Papá. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Papá. Mostrar todas las entradas

~

Image and video hosting by TinyPic

—¿Por qué estamos haciendo esta cola tan larga, papá? —le preguntó el Niño a su padre.

El hombre mantuvo su mirada entrelazada con la nada y no articuló palabra alguna.

—¿Papá? —le llamó el chiquillo.

Nuevamente, no hubo respuesta.

—¿Adónde nos lleva esta cola de gente? —volvió a interrogar el Niño, esta vez asustado por la pasividad de su interlocutor.

Silencio. Los ojos del chiquillo, se mantuvieron clavados en el cielo color celeste, tratando de encontrar aquel punto muerto que su progenitor aparentemente consideraba tan interesante.

Un vehículo de color negro impactó contra una furgoneta gris mate. No hubieron supervivientes.

El Niño se mantuvo callado durante unos escasos segundos, pensando.

—¿No era ese nuestro coche? —quiso saber él.

Un dolor agónico y punzante se formó en su pecho. Su corazón dejó de latir.

La cola de gente desapareció, dejando un sendero libre hacia una puerta con un aura brillante.

—¿Adónde vamos? —dijo ya, casi gritando.

La mirada del padre se centró por primera vez en el chaval.

—Hijo, tú ponte el cinturón y date prisa, que llegamos tarde para llevarte al fútbol.

_____________________

Mañana lo reviso que tengo sueño .__.

Lo que no te perdonaré nunca...

Image and video hosting by TinyPic

—¿Qué quieres? —inquirió Patricia en tono duro.

Beatriz miró a su hija dolida.

—Desayuna algo, cariño; llevas unos meses en los que a penas te llevas bocado a la boca. Estás demasiado delgada.

Su hija arrugó sus labios perfectamente pintados con gloss rosado.

—¿Pretendes que me vuelva una gorda como tú? —la atacó con claro resentimiento—. Seguro que papá te dejó por eso; por lo vaca que estás.

Beatriz bajó su mirada, intimidada.

Ciertamente no sufría sobrepeso; únicamente había engordado dos o tres quilos como consecuencia del verano.

—No me gusta que me hables así, Patricia —hizo una pausa antes de cambiar de tema—. Y sabes perfectamente que papá no se separó de mí por eso; me dejó por estar embarazada de ti; él era joven y no quería responsabilidades.

Patricia ignoró aquel comentario.

—Lo que tú digas… —le contestó con desdén—. Ojalá pudiera largarme de aquí e irme a vivir con él. Odio esta casa.

Su madre se tragó todo el dolor que le producían aquellos reproches tratando de no mostrar algún signo de debilidad.

—Pues entonces vete a buscarle; seguro que te recibirá con los brazos abiertos —le contestó a Patricia con rencor—. Parece que te has olvidado de cuando te dijo cinco años atrás que no quería saber nada de ti.

Patricia enfureció.

—Eso fue por tu culpa; ¡seguro que le dijiste algo a papá para que se alejara! ¡¡Sólo quieres hacerme daño!!

Beatriz suspiró.

—Eso no es verdad. Eres mi hija, y te quiero.

Patricia clavó su mirada iracunda en los húmedos ojos de su madre.

—Mentirosa —pronunció aquella palabra con desgarradora amargura, tratando de achacar las culpas de su déficit de cariño paterno a alguien que sufría aún más que ella aquella forzosa situación.


 
Mis Escritos Blog Design by Ipietoon