Anillo de recuerdos




       Aquel planeta se veía diminuto a lo lejos; era un mero punto del montón entre toda la extensión del universo. A su alrededor había más puntos, de los cuales destacaban más aquellos que brillaban y conocíamos como estrellas. Cerca de él estaba resplandeciendo una de ellas; era bastante grande y luminosa. De las más bonitas.

     Nuestra nave se aproximó al planeta, con curiosidad. Queríamos conocer cómo era, y saber cuáles habían sido las consecuencias de encontrarse al lado de un lucero tan luminoso. Cuando llegamos cerca de su superficie reparamos en una capa gaseosa que la cubría, que se hacía llamar atmósfera, y era de un color grisáceo y rojizo. No me gustó en absoluto cómo se veía aquella combinación cromática. Daba la sensación de que aquella capa volátil estaba contaminada o, mejor dicho, que como consecuencia de la contaminación se había vuelto fea y aparentemente inútil.

     La atravesamos sin ningún problema e, instantes después, aterrizamos sobre lo que parecía ser el área del planeta. Aquello que miraron mis ojos por la ventana de la nave no me gustó en absoluto; era una vasta extensión de piedra y construcciones derruida que empezaban a estar invadidas por un material verde que crecía del suelo y envolvía todos los alrededores. Quizá fuera el responsable de la contaminación y la consecuencia del abandono del planeta. Quizá hubiera liquidado la vida en él y por ello aún se podía ver el resquicio de lo que fueron construcciones por seres inteligentes. Bajé de la nave, vestido con mi traje de protección, y empecé a inspeccionar la zona con la ayuda de mis compañeros. 

     Encontramos numerosos utensilios rudimentarios, cuyo uso desconocemos, y otros tantos objetos que parecían delatar un nivel no muy elevado de avance tecnológico. Hubo un hallazgo en particular que llamó mi atención: era rectangular, endeble, estaba arrugado y en sobre él se encontraban escritas palabras en un idioma muy arcaico y difícil de descifrar. Mis ojos se clavaron en él extasiados y deseosos de poder traducir a mi lengua su significado.

     Hola Anna, si te soy sincero no sé muy bien por dónde empezar. En primer lugar me convendría poner en claro mis ideas y organizarlas de modo que sea sencillo entender lo que estoy intentando decirte, así que sí; eso será lo primero que haré.

     Antes que nada quiero señalar que eres y serás el amor de mi vida; que siempre te he querido más que al mismo aire que toman mis pulmones todos los días. Que te adoro; que eres la llave de mi felicidad y que temo perderte más que dejar de escuchar a mis propios latidos. Siento tener que decirte esto tan tarde y lamento aún más no poderlo hacer en persona. Pero, como ya sabes, esto se acaba. Ello nos está matando y no sabemos cómo pararlo.

     Me inscribí en la Orden para liquidarlo, para salvarte, pero Ello es demasiado poderoso y sé, con toda la certeza del mundo, que nos queda poco tiempo. El ser humano dejará de ser el rey de este planeta en breves. Quizá lo que debí de haber hecho es quedarme contigo: haberte dicho lo mucho que te amo y haber pasado el resto de días a tu lado. Pero no. Estaba obcecado, cegado por la idea de que sería mejor luchar para salvarnos y, si no lo lograra y muriera en el intento, creía que te dolería menos que no conocieras mis sentimientos hacia ti.

     Ahora sé que esto es absurdo; que nuestra especie, junto con el esto de organismos vivos, va a desaparecer de la faz de la Tierra. He descubierto que no hay salvación y que lo mejor habría sido dejar de lidiar una causa perdida.

     Pienso desertar de la Orden y regresar a recogerte lo antes posible. Quiero que tomes este regalo, mi anillo, y me esperes el lunes en tu casa. Llamaré tres veces al timbre de tu puerta; esperaré el tiempo que sea necesario a que la abras. Si al finalizar el día no recibo respuesta iré a entregarme a Ellos, puesto sin estar a tu lado no merece la pena posponer más días el final de mi vida.

     Te amo, Anna. Espero que me perdones. 


Siempre tuyo:
Ian

     PD: No tardará mucho tiempo en cundir el pánico; los medios de comunicación no podrán mantener siempre la tranquilidad ciudadana. Estate atenta y aprovéchate de la calma previa a la tempestad.

     Uno de mis compañeros me llamó y me indicó que deberíamos volver a la base y entregar todos nuestros hallazgos. Asentí y me guardé aquel trozo extraño y rectangular en el bolsillo de mi traje. 

     Poco después, cerca de donde encontré el misterioso objeto en el que estaba escrito aquel idioma antiguo, desenterraron dos cuerpos de los seres que habitaron en este planeta. Ambos llevaban ropajes extraños y se encontraban en un elevado grado de descomposición. Uno de ellos tenía en una de sus extrañas y alargadas manos un objeto circular y vacío en su centro. Llevaba su dedo metido dentro de él a modo decorativo, o eso supuso un compañero mío. De todos modos, no creí que hubiera otra razón por la cual llevarlo. No me llamaba en absoluto la atención aquel accesorio; era aburrido. Cosa de la que me retracté más tarde; en cuanto pude averiguar por mi cuenta un modo de descifrar el idioma del objeto rectangular que tenía en mi bolsillo.





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