Quise tener poder. Quise tener la capacidad de impedir que sufrieras; de impedir que ocurrieran cosas malas que borraran tu sonrisa. Esa sonrisa que tanto me gusta y que refleja el brillo de tus castaños ojos. Quise, también, ser capaz de cambiar cosas que no están a mi alcance; de variarlas a mi antojo conforme más te conviniera para que no sufrieras. Pero, ¿adivina qué? No pude.

Soy humana. Estoy limitada. 

Y por ello no dejo de vislumbrar tu pesadumbre y tu dolor. Y me estremezco por dentro, y quiero hacer lo imposible para evitarlo. Pero no. Y no. Y no. Y no. Y no.

Estoy cansada del No. Del «Es imposible». De las limitaciones. Sonríe cielo, sé feliz. Estate a mi lado. Ámame. Que lo demás no importe; que en tu mundo estemos tu y yo. Te lo imploro, te lo suplico. 

Lo necesito.




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