4/06/15



             ¿Por qué, mamá? Yo no hice nada, ¿sabes? Sólo traté de comportarme como el hijo que quisiste que fuera. Cometí errores, de acuerdo, te grité a veces. Y fui algo violento, quizá. Pero tenía miedo y tú eras tan fría... ¿Recuerdas esas madrugadas en las que me dejabas solo con mis hermanos? Ellos tenían miedo y me tocaba hacerles la cena. Yo era un crío y no estaba preparado para tener esa responsabilidad. Tú también me gritabas muchas veces, más que yo. Y me tirabas la vajilla, y me culpabas de llevar una vida agria en la que nunca tuve ni voto ni voz.

             Te lo repito: no fue ni mi culpa ni mi responsabilidad nacer. ¿Por qué me arruinas la vida? Me has arrancado mi futuro y mis ansias de seguir adelante. Y ahora me echas a la calle porque lo prefieres a él antes que a mí. Soy tu hijo, ¿qué se te pasa por la cabeza cuando me haces estas cosas? A penas llevas unos meses saliendo con él y ya me cambiaste. No te importo, ¿verdad? En realidad nunca lo hice. Solo fui una pobre excusa para hacerte sentir generosa y mejorar tu autoestima cuando lo necesitaste. Solo me has usado, y ya. 

             Ahora estoy en la calle y papá tampoco me acoge. En serio, sigo sin entenderlo. ¿Por qué nos tuvisteis? ¿Os importamos siquiera un poco? Mis hermanos también están mal, tristes. Ven las cosas de color gris y yo no encuentro algo de cromatismo para darles color y animarlos. El peso recae encima de mí, el mayor, y luego de ellos. Estoy en la calle y a ninguno de vosotros os importa. Empiezo a creer que nunca lo hice. Empiezo a pensar que os arrepentís de que hayamos nacido. Fuimos un error con nombre y apellidos; un fallo que no puede taparse con típex. Y vosotros simplemente miráis hacia otro lado y os hacéis los tontos. 

             No tengo a nadie. He llegado a un punto en el que nadie se interesa por lo que me está pasando; aquellos que pensaba que se preocupaban por mí en realidad nunca lo hicieron. Y me dejaron solo, atado de pies y manos y sin posibilidad de mejora. Soy un inútil, un cero a la izquierda, una mala hierba que desean arrancar. No tengo estudios, ni trabajo, ni posibilidad de mejora. Los proyectos que emprendo se troncan y siempre me encuentro encasillado en la misma posición del tablero: a inicio de partida. 

En catorce días es mi cumpleaños,
dudo que os preocupéis por felicitarme.




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Porque no hay nada que supere a la fantasía

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