...



No me pidas que llore.
No me pidas que ría.
No me pidas que viva.




Y me pregunto una y mil veces
si el vacío que yace en mi pecho
podrá llenarse.


Pero luego llego a la conclusión de que da igual;
de que para los demás carece de importancia;
nadie pregunta por mí o se preocupa.

¿Estoy... sola?

Tengo amigos, pero en ocasiones siento
que no lo son; que se acercan a mí por
interés.


Supongo que con el tiempo uno se
acostumbra a todo; aunque llevo años así
y día a día la carga se torna más pesada.














¿Hasta cuando la podré aguantar?


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