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Te busqué en la oscuridad;
con un mero cirio incapaz de abarcar la totalidad de las tinieblas.





Te rastreé sin ayuda;
sola;
persiguiéndote con mis diminutos pies
mientras intentaba averiguar si iba por el camino apropiado entre tanta penumbra.





Agudicé mis oídos,
tratando de localizar cualquier sonido que me delatara tu presencia.















No estás.
















Si ni te veo, ni te escucho, ni te toco, ni te siento...

¿Cómo puedo saber que continúas aguardándome?





Aunque tu... me diste tu palabra, ¿no?

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Porque no hay nada que supere a la fantasía

Porque no hay nada que supere a la fantasía

Érase una vez...

Érase una vez...

Eres el visitante número...