Soy la princesa de Cabellos de Fuego y me hallo cautiva en una torre. Αnhelo que un príncipe vaya en mi búsqueda y me libere del hechizo de la malvada bruja.

Pero, me da miedo. Tener que depender de él; si no me regala un beso no despertaré de mi mágico letargo. Eso es horrible, pues no me queda otra que aceptar no poder valerme por mí misma.

¿Qué hacer? ¿Dejar que me rescate y volverme su esclava? Si me salva estará diariamente echándome en cara que por él fue que dije adiós a mi cárcel.

Te odio, bruja. Me has condenado a la peor de las maldiciones; depender de alguien. Ahora, cada vez que mi príncipe no ponga la mesa y se olvide de la fecha de mi cumpleaños tendrá la excusa de que me ama de verdad por haberme liberado.

Aunque quizá, lo más frustrante de todo, es tener la conciencia de que él sólo fue a por mí cuando se percató de que yo era una de las princesas más ricas del mundo.


Cariño, ¿acaso te preocupaste por conocerme
antes de rescatarme?




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Porque no hay nada que supere a la fantasía

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