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Mamá, mamá...
Yo ¿puedo ser estrella?

No, cariño, porque si aquello llegara a ocurrir no podrías dormir por las noches.

Mamá, mamá...
Yo ¿puedo ser el sol?

No, cariño, te quemarías con el resplandor luminoso.

Mamá, mamá...
Yo, ¿puedo ser la Esperanza?

No, cariño, si lo fueras te apuñalaría la mala fortuna.

Entonces...

Mamá, mamá...
Yo, ¿en qué me puedo convertir?

En ti. Sé tu mismo, cielo, y deja ya de aspirar a ser algo tan aburrido y peligroso como lo son los sueños.






















-...Pero... ¿qué es el mundo sin los sueños?...-













Sin ellos, no podríamos ser algo más que nosotros mismos; que es precísamente lo que quería mi madre.
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Porque no hay nada que supere a la fantasía

Porque no hay nada que supere a la fantasía

Érase una vez...

Érase una vez...

Eres el visitante número...