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Como Ellos

 

Y entonces me encontré con ellos por la calle; con dos niños vagabundos comiendo frutas. Aquellos chiquillos a pesar de su pobreza eran felices; capaces de hallarse en la dicha por alguna minucia que para nosotros no tendría valor alguno. Aún a pesar de que los pequeños tuvieran que vivir al día; trabajando a su corta edad y peleando desde el alba hasta el crepúsculo para no irse a la cama con el estómago vacío, en su boca siempre se veía una sonrisa. Aún a pesar de que posiblemente pasen frío cuando el sol abandone el cielo y sus andrajosos ropajes no sean suficientes para las noches húmedas de estos días, los pequeños eran capaces de saborear cada bocanada de aire que inhalaban como si fuera oro puro.


«Niños comiendo Fruta», de Murillo

Tan dura era su existencia que en ella no debería de tener cabida una sonrisa, y aún así me veía sorprendida por el deje cándido de sus ojos y la mueca dichosa de su boca. Eran felices. Sintiéndome mal conmigo misma tuve envidia de ellos: ¿Cómo era posible que paladearan de semejante manera tan mundanos alimentos?, ¿cómo era posible que disfrutaran del más diminuto de los hechos? 

Aunque  quisiera negarlo, una parte de mí
quería ser como ellos.

 

Hola, ¿cómo estás?

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Estás acurrucada en una esquina de tu habitación. Contemplas desde ese punto todos los muebles que la consituyen. Frente a ti está la ventana; la dejaste abierta. Llueve. El agua se cuela a través del hueco de la obertura, mojando las cortinas.

La lluvia va en aumento; se avecina una tormenta.

Hola, ¿cómo estás?

Como si a él eso le importara. Quieres decirle todo lo que piensas; abrir la boca junto con tu corazón, pero no puedes; de tus labios sólo salen mentiras y excusas baratas propiciadas por tu cobardía.

Hola, ¿cómo estás?

Ya no tiene ninguna expectativa en ti, pero que no se preocupe; tú tampoco la tienes. Quisieras ser como la protagonista de un shojo*; guapa y deseada.

Hola, ¿cómo estás?

¿Por qué él no te abre su corazón y te dice todo lo que piensa? Así las cosas serían más sencillas. Ahora sólo existen tus ganas de llorar; derramarás lágrimas que tratarás de ocultar. Gracias.




*El shōjo (少女? lit. «mujer joven») es la categoría del manga y anime dirigida especialmente a la audiencia femenina adolescente.

He aplicado este género en el texto porque las protagonistas de los shojos suelen ser adolescentes guapas e idealizadas, de las cuales todos los varones terminan enamorándose.


2+2=5

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El hombre contempló los grilletes de su muñecas y de sus pies. Separó sus extremidades tratando de liberarse vanamente; mejor aquello que quedarse quieto sin oponer la más mínima resistencia.

Al fondo del pasillo escuchó unos suaves pero a la vez grotescos ecos de pasos; seguros y firmes. Tembló temiéndose lo peor. Cerró los ojos relamiéndose sus labios con una saliva pastosa consecuencia de su sed.

2+2=5

La puerta que se hallaba a su espalda se abrió.

Tras ella apareció un tipo alto y corpulento. Llevaba puesto un elegante traje de chaqueta negro, una capa para abrigarse del frío de la cual se despojó cuando se colocó ante él y unos guantes de cuero negro.

Crugió los dedos de sus manos con anticipación contemplando al prisionero menearse como lo haría un flan.

—¿Por dónde quieres que empecemos? —tanteó el tipo con seguridad en su voz.

El prisionero no contestó. Mantuvo la mirada firme en sus esposas.

El sonido metálico de una mesa de disecciones anunció la llegada de la misma. El cautivo tragó saliva asustado. Su enemigo, empezó a hablar sin más preámbulos:

—Conozco todo tipo de métodos; algunos capaces de hacer que inculpes hasta a tu madre de un asesinato que jamás existió. Si quisiera, podría demandar eso de ti —hizo una pausa—, pero no es una mentira lo que yo anhelo de tu persona, sino una verdad. Una verdad que puede que ante la evidencia no lo sea, pero que aún así, por el mero hecho de que yo te la haya ordenado como cierta, se torne verdadera. Deberás creerla aún a pesar de que tu razón dicte lo contrario. Porque éso es lo que espero de ti; la capacidad de creer incondicionalmente en cada una de mis palabras, ¿entiendes?

Su única respuesta fue un traqueteo de los grilletes.

—Voy a conseguir que tú seas capaz de manipular tu mente a mi antojo. Porque eres mío, ¿de acuerdo? Cuando yo te lo diga serás mi esclavo, cuando te lo exija mi aliando, y a veces (como en este momento) mi enemigo. Así que asúmelo, porque después de esta sesión me afirmarás con toda certeza que dos más dos son cinco. Porque lo son, y por ello, a tu razón le dejará de importar todo tipo de interacciones lógicas que no provengan de mis palabras. Aprenderás a convertir la mentira en verdad, y a creer con fanatismo en ella.

La mano del trajeado se dirigió hacia la mesa de disección, y de ella, sacó una aguja. Sonrió a su proyecto con un cariño fraternar increíblemente real.

—Empecemos...

2+2=5

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¡¡Yuuuuuuuuuuuuujuu!! >w< Ya me terminé el libro y creo que como consecuencia no escribiré mas textos inspirados en él.

Así que bueh, os dejaré de aburrir con ellos (?) -w-

¡¡Nos vemos!! <3


1984

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Mi mirada se mantuvo cautiva en la ventana de mi cuarto que daba a la calle. Las vistas que me proporcionaba no eran gratas; un callejón mugriento y un cubo de basura en la esquina del mismo rodeado de bolsas de plástico grises repletas de deshechos que no cabían en su interior. Sobre aquel cubo había un cartel con un rostro impreso.

Tragué saliva conmocionado. Daba la sensación de que los ojos de aquella imagen seguían hasta el más mínimo movimiento respiratorio de mi pecho. Aterrorizado, recompuse mi rostro a una mueca inexpresiva.

Bajo la imagen del cartel ponía "Gran Hermano te vigila". Aquellas palabras se clavaron en mí como agujas e hicieron que regresara a la realidad secundadas por el sonido que emitía la telepantalla; en aquel momento se escuchaba a una trompeta tocando una marcha militar.

Como estaba acostumbrado, modifiqué mi cara de póquer a una expresión de dichosa felicidad, pues de este modo sería más sencillo pasar desapercibido y no ser el centro de atención en la grabación que la telepantalla hacía de mí.

LA GUERRA ES LA PAZ

LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD

LA IGNORANCIA ES LA FUERZA

El eslogan del Partido estaba en mi cabeza, como un potente zumbido de un zángano en el interior de mis tímpanos. Quise gritar.

Impotente, no hice absolutamente nada. Forcé una sonrisa que exteriormente se vería increíblemente real y traté de no pensar en el diario que acababa de ocultar en el cual escribí lo que sería mi condena cuando me descubrieran:

ABAJO EL GRAN HERMANO

ABAJO EL GRAN HERMANO

ABAJO EL GRAN HERMANO


ABAJO EL GRAN HERMANO


ABAJO EL GRAN HERMANO


ABAJO EL GRAN HERMANO

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Texto inspirado en el libro 1984 de George Orwell. Lo estoy empezando a leer, y me encanta; os lo recomiendo. Es una especie de cóctel de dictaduras y es bastante entretenido. Ah, y como curiosidad diré que "Gran Hermano" se llamó así por él e_ê

Sorry por tardar tanto en actualizar, pero estoy vaga y sólo queda un mes de clase; ¡compadeceros de mí! T^T



 
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