Viola



Los ojos de Viola se clavaron con añoranza en el pasillo, justo para darse cuenta que dos adolescentes se estaban dando el lote cerca suya.

No, no eran dos adolescentes, eran… Oh, Dios mío… Era Ian, su amigo supuestamente homosexual, estaba besando y metiendo mano de manera descarada a una zorra que resultaba ser… No. ¿Cómo Ian podía estar besándola, a ella misma? No, Viola estaba siendo sujetada por Athan, no podía estar morreándose con Ian. Y por encima de todo; Ian era su amigo y jamás habría intentado tener algo con la chica.

Viola observó la escena, confundida y desorientada. La sensación de incomodidad y de encontrarse en un lugar incorrecto se hizo tan intensa que produjo que de sus ojos empezaran a emanar lágrimas.

Athan dirigió a Viola hacia el aula de tecnología, ella no opuso resistencia alguna, puesto la conmoción por aquello había sido tan aguda que la había dejado débil, dócil.

Una vez llegaron a su objetivo, Athan cerró la puerta. Dirigió su mirada a Viola.

—Viola…— empezó vacilante—, ¿te encuentras bien?


Él era sabedor del shock que sufrían los humanos cuando se encontraban con ellos mismos en el mismo plano. La sensación era horrible; el sujeto se hallaba desubicado, y empezaba a cuestionarse la razón de su existencia. Muchos terminaban suicidándose por la conmoción, pues eran incapaces de encontrar un significado sólido a su vida.


Viola mantuvo la mirada gacha, mientras trataba de contener sus lágrimas; ella odiaba llorar con público delante. Le hacía verse débil; no quería mostrar su punto flaco a nadie.


—¿Quién… era ella…?— preguntó Viola—. No puede… ¿Ser yo?


El guardián de los planos se aproximo a la chica; Viola reculó.
Repentinamente y con aire ansioso la joven se miró sus manos, con pánico a que desaparecieran.

—¿Existo?— inquirió poniéndose nerviosa—. Oh, Dios mío… Si ella es Viola, entonces… ¿Quién soy yo?

Athan la miró preocupado. Se acerco a ella y la tomó por sus brazos.

—Tú eres tú— afirmó—. Te sientes sólida y cálida; tú también eres Viola.


La chica negó, atragantándose con su llanto.


—¡¡No!!— chilló en tono agudo—. ¡¡Esa chica es yo!! ¡Me ha robado la personalidad! Ahora no soy nada…


Athan la abrazó, tratando de proporcionarle consuelo.


—Yo…— la mente embotada de Viola, cada vez estaba más confundida.


—Tú eres Viola— lo intentó nuevamente el guardián.


—No puede ser… Porque entonces ella sería…


—Viola— empezó Athan—. Ambas sois la misma persona, sólo que pertenecéis a universos diferentes.


Viola decidió que aquello era la gota de agua que colmó el vaso. Desorientada, y aterrada cerró los ojos, perdiendo el conocimiento.



Recorte de una historia que escribí tres años atrás -w-




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Porque no hay nada que supere a la fantasía

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Érase una vez...

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